El poder de las invertidas

Actualizado: 2 de abr de 2019

Hoy te quiero hablar de las ásanas invertidas. Y estoy segura que si estás leyendo esto, te podés identificar con uno de estos dos grupos de personas: los que las aman y los que les tienen miedo. Desde mis primeras veces haciendo invertidas, yo soy de las que las amo y tuvo facilidad para hacerlas. Y como desde entonces me volví fan de sus infinitos beneficios, hoy quiero compartírselos, para que los que las aman, las amen más, y que los que aún tienen miedo, les vayan agarrando el gustito. A nivel físico, mental y emocional, cada uno de estos asanas, en sus diferentes variantes, tienen una enorme repercusión, en el mejor de los sentidos. Esta semana estuvimos practicando en clase algunas invertidas un poco desafiantes y es apasionante estar de este lado y ver cómo personas que antes les tenían terror se van animando y entregando a abrir su corazón. ¿Sabías que cuando estamos en una postura invertida es el ÚNICO momento en donde nuestro corazón está por encima de nuestra cabeza? Y eso hace que podamos callar la mente para escuchar a nuestro corazón. ¿Hermoso verdad?

Abajo te cuento un poco más de sus beneficios:


A NIVEL FISICO

A nivel estrictamente físico, el estar cabeza abajo implica que la gravedad invierte el efecto que tiene siempre sobre el cuerpo. Esto significa que el cerebro, el corazón y los pulmones se oxigenan, por lo que el efecto es súper revitalizante. Además, al estimular la circulación de la sangre por el cuerpo, el sistema endócrino, asociado a las hormonas, se puede regular. Además del circulatorio, el sistema digestivo también se ve favorecido. Por último, más a flor de piel, se afloja la espalda a nivel de los músculos y los huesos, mientras la panza, los glúteos y las piernas se fortaleces, porque ayudan a mantener la postura.


A NIVEL MENTAL

A este nivel, la invertida es de por sí un desafío. Puede que la mente se asuste ante la novedad de estar de cabeza, pero lo más importante es que, en realidad, esto es beneficioso. Por un lado, porque al oxigenarse el cerebro y aflojarse tensiones, se produce un efecto relajante a nivel de todo el cuerpo que alivia el estrés. Por otro, es que a nivel mental ya de por sí es una victoria vencer los miedos, silenciar las voces de la mente que te quieren frenar y animarte a mirar las cosas desde otra perspectiva. ¡Seguro que ya experimentaste esta sensación en clase!


A NIVEL EMOCIONAL

En este nivel tan profundo, las posturas invertidas son RE poderosas, porque ubican al corazón por encima del cerebro. De esta manera, el cerebro puede descansar, al tiempo que se dejan salir todas las emociones. Además de librarse emociones, se destraba la energía estancada en todo el cuerpo, con un efecto súper sanador. Luego de una práctica intensa se recomienda terminar con alguna invertida para ayudar al sistema a volver a la calma, por eso en clase siempre terminamos con Sarvangasana (la vela) o alguna que nos permita estar un ratito patas arriba :)


Algunas invertidas para experimentar:


UTTANASANA


Esta postura, aunque es apenas una invertida, ya es suficiente para cambiar de perspectiva ¿Cómo hacerla? Empezá parado con los pies debajo de las caderas, siguiendo su línea. Entrelazá las manos, inhalá y elevalas por encima de tu cabeza y llevá la mirada hacia ellas. Ahora sí, exhalá mientras bajás la frente hacia tus rodillas. Mantenete ahí, con las manos en el suelo. Beneficios: Esta postura es excelente para toda tu cadena posterior, ya que te hace extender cada una de las vértebras, el nervio ciático y los músculos de espalda y cuello. Por todo eso, es excelente para eliminar las tensiones del cuerpo.


SARVANGASANA


Sarvangasana o popularmente “vela” es una semi-invertida. ¿Cómo hacerla? Para armar esta postura, acostate boca arriba. Flexioná las piernas, bien pegadas, y traelas hacia tu frente, para poder  poner las manos por debajo de las caderas mientras inhalás. Al exhalar, estirá las piernas hacia el cielo. Mantené las piernas activas,con los pies bien extendidos hasta la punta de los deditos, abdomen y glúteos también bien firmes. Beneficios: Mantenerte vertical en esta postura tiene muchísimos beneficios: estimula la tiroides, oxigena el cerebro, tonifica piernas, panza, órganos reproductivos y columna, y favorece la circulación.



SHIRSHASANA


Esta sí es una postura completamente invertida, y mi favorita ¿Cómo hacerla? Sentate sobre tus talones, apoyá los codos en el suelo y, tomándote de cada codo con la mano opuesta, tomá como medida el largo de tus antebrazos. Los codos ya no pueden moverse de ese lugar, y sirven de base para el triángulo que vas a formar juntando tus manos frente a tu cabeza. Ahora bajá la cabeza al suelo y estirá las piernas, para empezar a caminar hacia tu cabeza. Cuando tus caderas queden encima de tu cabeza, probá levantar un solo pie y, si podés, el otro. Podés dejar las piernas flexionadas en el pecho, subirlas a la vertical o probar otras posiciones para las piernas. Beneficios: Todas las versiones de esta asana son buenísimas porque, a pesar de que parezca lo opuesto, devuelven el equilibrio al cuerpo. ¿Cómo? Llevando sangre al cerebro, equilibrando las glándulas y liberando la energía del tren inferior.


¿Te dan ganas de ponerte de cabeza? Animate, de a poco, a ir experimentando con las invertidas. ¡Hay un montón de variantes! Y, claro, a veces cuestan un poco más, pero ahí está lo más genial de todo, propio del yoga: desafiarte a vos mismo/a y superar todas tus barreras; es lo que te hace crecer y te acerca a la plenitud. Te espero en mis clases para experimentarlo!

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